Tus Noticias de La Costera

Ni-Nis

Muchos son los considerados expertos sociales que nos hablan de una o varias generaciones NI-NI, que como indican las siglas: ni trabajan, ni estudian. O sea, unos inútiles. Pero, no inútiles porque lo sean sino porque las circunstancias tan aberrantes que les ha tocado vivir les desbancan al extremo de erradicarles la posibilidad de demostrar su validez en un sistema donde todos se preparan desde su juventud para ocupar un puesto de trabajo que hoy no existe. Y, que les queda, desplazarse a cualquier país del mundo, (aquellos que pueden, claro está), a lidiar con la suerte y poder defender su dignidad con sus conocimientos y voluntad. Triste, pero real. No es la apatía, ni la marginalidad, ni su valencia, lo que les aparta de sector social y laboral, es que en países donde la educación desmotiva por su ausencia de calidad, donde jamás se orienta inteligentemente a quienes estudian o se forman en el mundo profesional, para ocupar con la seguridad meridiana un puesto de trabajo y desempeñar desde el principio aquello que se desea, es país que yerra en sus planteamientos básicos para ser productivo y competente.
Hay dos maneras de dar el paso al mundo laboral donde se nos ofrece la posibilidad de independizarnos económicamente. La primera de ellas es a través del trampolín del estudio y la especialización; la otra es ir directamente, al sector laboral teniendo la edad requerida para ello. Esta segunda era la que se ofrecía a la generación de los 60 y 70 donde la eclosión industrial comenzaba a reclamar mano de obra porque estaba todo por hacer. Algunos decidían a sus 14 años pasar directamente a la acción y otros al estudio. Todos tenían opciones, todos. Pero, esta segunda expectativa, hoy, parece inexistente, a pesar de la supuesta formación profesional. El trabajo escasea. Las maquinas y su revolución, (tecnologías, robótica, cibernética, informática, nanotecnología, etc.) nos han facilitado la vida, sí, desplazando a la gente al margen de un mundo que parece revelarse demasiado grande, a no ser que se cambie el sistema y se adapte a las nuevas necesidades sociales que emergen de manera desesperada.
Hoy es difícil escuchar la llamada de la industria a los que desean trabajar sin estudios. Parece inexistente. Y la realidad es que es así. El trabajo lo ejercen las maquinas y saturan el mercado de productos y servicios tan rápido que les sobra incluso tiempo.
Hoy todo el mundo está mentalizado de que tener una formación académica y universitaria te garantiza un puesto de trabajo. Estamos observando que no es así. Jóvenes preparados se desplazan a otros lares en busca de su dorado. Algunos lo consiguen, otros encuentran trabajo que nada tiene que ver con su preparación, y como se ha de sobrevivir, lo ejercen sin remilgos de ninguna clase. El trabajo desaparece en todos los niveles, y en el mundo estamos la gente que tenemos la voluntad de ejercitarnos y prestar nuestra valía a la sociedad donde nos desenvolvemos.
La batalla no es entre nosotros y las maquinas. La batalla este en la constitución de un sistema social donde tenga presente este vacío y se adapte a la sociedad mundial.
Los NI-NIs, siempre estarán por defecto. Los tiempos cambian y el trabajo también. Los tiempos cambian y nosotros como seres sociales hemos de cambiar con ellos. Estoy seguro que así será.
Sin embargo lo preocupante no son esos voluntariosos que aun estando preparados no encuentran la satisfacción de poder ejercer sus conocimientos en la tierra que les pario. Lo preocupante son ese otro tipo de ni-nis, que han decidido equivocadamente vivir del cuento en su mundo de yuppy, no queriendo ofrecerse a nada por nada, como víctimas de un sistema ineficaz, de una familia tonta y una batalla perdida. Imbuidos por actitudes apáticas, donde les gobierna la desidia y la sinrazón, donde creen ser reyes y todo el mundo exterior a de posarse a sus pies, donde sus egos henchíos de vanidad les funden sus pocas luces, donde sus pequeños cerebros comienzan a denotar síntomas de contaminación neurocída, donde sus corazoncitos se endurecen tratando a sus prójimos como culpables de una desgracia por reconocer. Esos pobres chavales, se han de dar cuenta que han de cambiar para ser considerados como lo que realmente son: personas eficaces y eficientes, con la capacidad de entregarse a los demás con su saber Ser y saber hacer. El futuro está también en sus manos, y esa infame manera de representarse solo tiene un final: su propia destrucción. Ser un inútil, socialmente hablando, porque así se decide, no es más que un síntoma de debilidad frente a las circunstancias cuando uno mismo desconoce su potencial. Ellos, si han de buscar culpables de su estado, que miren su propio espejo. Allí está el único reo de tal situación.

 

J. Joaquín Llinares Nadal

José Joaquín Llinares Nadal

J. Joaquín Llinares Nadal

CONTACTA

Esta dirección de correo electrónico está protegida contra spambots. Usted necesita tener Javascript activado para poder verla.

Esta dirección de correo electrónico está protegida contra spambots. Usted necesita tener Javascript activado para poder verla.

Esta dirección de correo electrónico está protegida contra spambots. Usted necesita tener Javascript activado para poder verla.

 

 

Esta dirección de correo electrónico está protegida contra spambots. Usted necesita tener Javascript activado para poder verla.

 

Nuestro equipo

Copyright © 2012 TUS NOTICIAS DE LA RIBERA