Tus Noticias de La Costera

Cuando es demasiado tarde

CUANDO ES DEMASIADO TARDE
Cuando descubres que lo aportado y mantenido a quien sirves cae en saco roto...
Cuando la ilusión te es arrebatada porque jamás estarás al nivel de quien te exige, y ves que su ejemplo deja mucho que desear...
Cuando te roban despiadadamente el único aliciente (la comisión, las extras, la motivación...) que te mantiene en la trinchera del mercado devastador, que te mantiene la esperanza y te entrega la fuerza para resistir el plomizo vendaval de la lucha...
Cuando ves que la desconfianza desproporcionada es el plan de cada día, dirigida a empleados y clientes; que los gestos hirientes, palabras retorcidas e intenciones engañosas son el lenguaje siniestro de un perdulario que se coge a un clavo ardiendo por su propia desgracia...
Cuando todo un ejército de hombres buenos, de gente capaz, han abandonado su persona, han rehusado su dominio y diligencia atrofiada, y tú te sumas a ellos, te preguntas porqué, y la respuesta siempre es la misma: "Existen hombres tan ciegos y sordos, que aun teniendo ojos para ver y oídos para escuchar, son incapaces de aprovechar esta posibilidad porque sus principales órganos están tullidos por la indiferencia y la desidia, por el despotismo y el falso orgullo. Entiendes como la desconfianza roza la locura, cuando no la rebasa tímidamente. Si los demás no son de su feudo, son enemigos, y recoge su siembra de frutos amargos que envenenan aún más su alma quebrada. Su corazón, tempano de hielo, desconoce las virtudes del amor, el respeto y la consideración. Su cerebro, ofuscado por la envidia y el rencor, sólo contiene materias negras en estado líquido, venenos que proyecta en sus tratos...
Cuando ves que compañeros son arrancados de sus puestos por intolerancia y no por ineficiencia, sin opción a un respiro, habiendo entregado su espíritu laborioso en mente y alma, algo se muere en la tuya que observa con desazón tan lamentable acto...
Cuando defiendes a clientes que te dan de comer de la garra de quien debería servirles con ahínco y tesón, con entusiasmo y ponderación, te preguntas en que infierno estás, a que demonio defiendes...
Cuando sumas y contabilizas los robos a los cuales has estado sometido: 1º la dignidad como profesional, molida por la indiferencia, la desconfianza y la sinrazón; 2º el incentivo, con causas de tercer nivel. 3º el pan ganado con el sudor de la frente, el pan con el que alimentas a tus hijos. 4º el instrumental de trabajo...
No hay más falsedad que la que uno decide crear. Uno mismo crea su mundo, y un mundo donde todos son malos a pesar de demostrar lo contrario, es un mundo de psicópatas neuróticos donde su locura está justificada.
Si escuchas sus palabras te convencen, pero si observas sus gestos y comportamiento que surgen del subconsciente, descubres su hipocresía, sus contradicciones. Son grandes actores, señores de la palabra y de la buena apariencia, pero son terriblemente falsos, horrorosamente mentirosos e insolentemente egocéntricos. Cínicos. Son una ruina para sus empresas, para sus familias y su país, y subsisten porque se aprovechan de aquellos que les pueden ser útiles. Después los desechan como la basura. Se creen dioses y no son más que pobres diablos. Nada sin los demás.

José Joaquin Llinares

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