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Los depredaPobres

Siempre había creído que el banco era un establecimiento público cuya finalidad era dar crédito a quienes lo necesitaban, apoyándose, claro está, en avales y contratos, cuyo beneficio eran los intereses que se generaban a los largo de dicha devolución.
Hay una antigua película titulada "La Vida es Bella" protagonizada por James Stewart, en blanco y negro, cuando aun se hacía cine con sentido y tema de real interés. En este drama se evidencia la autentica finalidad del dinero de todos, de todos aquellos que buscaban seguridad económica para sus ahorros y de aquellos que requerían de una ayuda financiera para dar forma a un negocio. De esta manera se recreaba prosperidad en aquella pequeña ciudad, como en el mundo entero. Existía un compromiso solidario, férreo y autentico por parte de las dos partes, el fiador y el prestatario. Sin embargo, llegado cierto momento en que el segundo le era imposible cubrir la deuda, se veía obligado, por ley, a ceder sus avales. Creo que siempre ha sido así. Excepto en el siglo XXI. Los bancos parece ser que han olvidado su función y perdido el sentido de lo común. En el pasado, se valoraba el dinero prestado con el aval brindado. Hace poco, no se exigía avales excepto una simple nómina que demostrara que tenías un determinado contrato de trabajo y nada más. Nadie es adivino, pero no dejaba de verse como algo ilógico. ¿Me pregunto donde están aquellos tasadores especializados en valorar una cosa por otra? ¿Habían desaparecido de este suculento juego de ganar dinero de los demás, o es que les habían comprado el alma para que cerraran los ojos ante lo que se avecinaba? La cuestión es que aquellas personas que sin tener como responder a su hipoteca fallándoles el trabajo se quedaban, burdamente hablando, con el culo al aire. Bien, entonces, se devuelve la vivienda, el coche o el chalet al banco y este hará provecho sorteando entre sus clientes al precio que restaba pagar. Bueno, hasta aquí lo lógico del asunto, pero en este país, desconozco que en los demás ocurra, no solo pierdes tu vivienda, además, tienes que seguir pagando la deuda una vez desahuciado, a pesar de no tener fuente alguna de ingreso.
Los bancos se han convertido en auténticos depredadores de pobres. Se han saciado de una estrategia que ya en su momento fue planificada meticulosamente entre bambalinas para provocar un declive en las sociedades medias, incrementando de esta manera la distancia entre ricos y pobres. (Hay demasiados intelectos en el mundo de la banca para no conocer la ley de causa y efecto). Pero lo curioso del asunto es que, sin contemplaciones de ninguna clase son incapaces de replantear otro tipo de soluciones con la gente que está en la cuerda floja por la tan dañina crisis actual. Se comportan como sádicos en busca del cuarto de sangre para poder subsistir. ¡Qué poco les importamos en tiempos de vacas flacas! Ya no recuerdan sus orígenes. Deberían ver la película de James Stewart, y ocuparse en buscar soluciones a quienes más confiaron en ellos para prosperar y hacer de este país, su país, un lugar mejor.
¿Tan incapaces son en buscar acuerdos para que familias enteras no sean barridas como porquería a la calle, con sus hijos y abuelos? En otros tiempos les llamaríamos insolentes desvergonzados a la cara, pero hoy, ellos, los que ordenan estas bajezas no tienen rostro, y si lo tienen, lo esconden como los avestruces bajo el suelo hasta que pase el peligro. No son más que actos de cobardía, más aun, demuestran su invalidez, ineficiencia e ineptitud para fidelizar y consolidar la relación con sus clientes. Recuerden los banqueros que quien no se fía, por ley, no es de fiar, y que este espectáculo lo ve todo el mundo, pobres y ricos. Añado, que aquella gente que decidió acudir a su banco para pedir un préstamo con toda la confianza del mundo, no fue a robarles. Los que les roban están en sus mismas corporaciones y son consentidos por Ustedes porque son, y disculpen mi atrevimiento, de la misma casta.
Les llamo depredaPobres porque éstos son indefensos y como un despiadado depredador, siempre busca y captura a quienes son de naturaleza inferior. Pero, creo, que Ustedes padecen de un sentido de la cordialidad y de la humanidad que les pasará factura por todo aquel sufrimiento que han originado desde que se puso en marcha esta maquinaria devastadora del desahucio y la frenética parada de capital para empresas y familias que desean prosperar y apuntar con sus trabajos a la salida de la crisis. Ustedes fomentan la crisis, si, la retroalimentan con la ralentización de ayudas y el flujo de dinero para prosperar. Ustedes ya no sirven a la sociedad, se sirvieron de ella en esta crítica situación (y lo siguen haciendo) y por ley, tendrá su efecto revulsivo en el tiempo. El sistema ha creado la dependencia de que para obtener cualquier cosa hay que tener dinero, y si la gente no lo tiene, están los bancos para prestarlo. Pero, sepan Ustedes, Señores banqueros, dueños del mundo, que llegará un momento, en que la gente se convencerá de que la felicidad no está en la deuda por las cosas, sino en sí mismo. Y, de esta manera tan brillante Ustedes perderán muchos de sus puestos, cerrando sus empresas del dinero, porque no nos hará tanta falta como nos han hecho creer.

J.Joaquin Llinares Nadal

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