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Dioses del siglo XXI

35  jj.llinares FILEminimizerLa cuestión es idolatrar. Una sociedad que reniega de Dios pero no reniega de su capacidad innata de reverenciar y postrarse ante quienes nada tienen que ver con los dioses del Olimpo o con seres suprahumanos. Qué triste ver esa actitud llevada al extremo de la locura por adorar a quienes no dejan de ser como ese niño famélico de Etiopía que muere de hambre en pleno desierto, perseguido por un buitre negro a la espera de la pérdida de su último aliento para poderlo devorar. Sí, no es una comparación de circunstancias físicas y ambientales, es una comparación desde el alma, desde la condición humana, desde la nobleza y honestidad de un hijo del Creador, pues si alguien lo ha olvidado, todos somos creaturas de Dios. Ese Dios marginado porque se ha preferido ser ateo sin saber realmente porque. Quizás porque sea la moda y decir que se cree en algo superior no está "way", dejas de estar en la onda y pasas a ser señalado como algo raro. Hacer lo que los demás, comenzando por no utilizar el cerebro para pensar por uno mismo, hablar lo que todos hablan, trivialidades y pamplinas chismosas, es estar en la misma onda que los demás, participar de la misma quimera empobrecedora y mísera, que aunque sean diferentes en fachada, agonizan en su mundo interno porque no dan respuestas a preguntas que martillean sus silencios y asfixian bajo su almohada mojada por las lagrimas de un alma que sí está sujeta a un Creador que con paciencia infinita espera el retorno a la cordura. Cuando ves al pueblo que ha sido programado para olvidar lo profundo y relevante, para rechazar su espiritualidad que lo ha de humanizar. Cuando ves que se resiste y renuncia a ser lo que es llamado a ser y aparta su sensibilidad por su hermano, y levanta su voz y amor a quienes nada hacen por su bien porque les han distraído, una vez más, de desgraciada situación, de su propósito real, no te queda más que bajar la mirada y apesadumbrarte por lo equivocados que están. Adorar a personajes ridículos que no son más que bufones chistosos, a atletas de elite millonarios que solo buscan recompensas económicas para aumentar sus ganancias en sus paraísos fiscales por mover un dedo, y sangran a sus adictos seguidores con sus jaranas y festines, a actores sin el pundonor humano de tratar a su semejantes como tales porque han conseguido con sus trabajos ser el gran circo mundial de una humanidad que reniega de su Verdad. Todos compensados por un sistema que amamanta como una loba capitolina a sus retoños, ciegos y sordos, obstruyéndoles de sus verdaderas necesidades. Esa agria leche que contamina sus neuronas y les invalida la realidad. Despertar a tal locura es un remedio para el sentido común. Se ha perdido la justa medida de lo satisfactorio en relación a los demás y se nos genera inconscientemente una compleja sensación de inferioridad presentando a meros hombres con ciertas cualidades, quienes realmente las posean, como héroes, más bien como dioses. Y el hombre, pequeño en su pensar y comportamiento, lo ensalza como si le fueran a salvar su vida. Pero, ¿es que se ha olvidado que el héroe lo es por hacer un bien a la humanidad, que lo dioses, si de verdad existieran, por estar por encima de los hombres, estarían para servirles, jamás para burlarse y deshonrar la raza humana, la familia humana a la cual pertenecen? ¿De verdad darías a uno de tus hijos una serpiente venenosa como juguete? Pues exactamente eso es lo que han hecho al distraernos de manera tan grotesca, estos juegos no son más que pasatiempos que roban la posibilidad de vivir una vida autentica que siempre pasa factura. Ellos son héroes, dioses y demonios, protagonistas del celuloide, que necesitan de nuestro aturdimiento para seguir apoltronados en sus status de gloria. Nos los venden como si fuesen ejemplos a seguir: políticos, deportistas de elite, actores, y chismosos de moda. Ese es el programa que reprograma continuamente tu cerebro y que acondicionado como esta, pides sin cuestionar. Pero, nada de lo que te dan te llena el vacío existencial, nada despierta tu alma, nada te engrandece, solo son alegrías efímeras que te dejan tal cual o peor.
No son dioses como para que tu les adules y perdonen tus pecados. Solo son trabajos que buscan recompensas económicas. No pongas tus emociones en ellos, pon más bien tus sentimientos en la Vida, en quién te ha Creado y mantiene en tu existencia. Etiquétalo como quieras, pero deja de confundirte con aquellos que no son más que tu, a pesar de las circunstancias. Son de la misma condición que tu. Corre sangre roja como la tuya por sus arterias como corre en las tuyas. Lo único que les diferencia es la habilidad que han desarrollado para llegar donde han llegado. Es una simple habilidad. Habito que tú puedes ejecutar para obtener diferentes resultados en el campo que te propongas.

 

J.Joaquín Llinares Nadal

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